EL REINO DE DIOS Y LAS OBRAS DE LA CARNE PARTE IV

Publicado: 29/05/2008 en MENSAJES PASTORA ANGELICA

 

EL REINO DE DIOS Y

LAS OBRAS DE LA CARNE PARTE IV

 

Gal 5:19  Y manifiestas son las obras de la carne,  que son:  adulterio,  fornicación,  inmundicia,  lascivia,
Gal 5:20  idolatría,  hechicerías,  enemistades,  pleitos,  celos,  iras,  contiendas,  disensiones,  herejías,
Gal 5:21  envidias,  homicidios,  borracheras,  orgías,  y cosas semejantes a estas;  acerca de las cuales os amonesto,  como ya os lo he dicho antes,  que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

ENEMISTAD

La enemistad es la relación contraria a la amistad. Consiste en una aversión, no necesariamente mutua, aunque sí frecuentemente, entre varias personas. Se manifiesta con:

  • Agresiones verbales.
  • Continuos intentos de intimidación.
  • Agresiones físicas.
  • Intento de hacer al otro/otros la vida imposible.
  • Profundo sentimiento de odio.
  • Preocupación o estrés si una de las personas involucradas no tiene por enemiga a la otra (lo padece esta última).

Normalmente se produce en un entorno personal, debido a ciertas diferencias que hayan surgido entre varias personas y que no hayan sido arregladas adecuadamente. No obstante, puede haber enemistad entre ciertos colectivos, causadas por las distintas ideologías u opiniones, y ser consecuencia de la envidia.

Efe 2:14  Porque él es nuestra paz,  que de ambos pueblos hizo uno,  derribando la pared intermedia de separación,
Efe 2:15  aboliendo en su carne las enemistades,  la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas,  para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre,  haciendo la paz,
Efe 2:16  y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo,  matando en ella las enemistades.

Rom 12:20  Así que,  si tu enemigo tuviere hambre,  dale de comer;  si tuviere sed,  dale de beber;  pues haciendo esto,  ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.
Rom 12:21  No seas vencido de lo malo,  sino vence con el bien el mal.

Rom 8:7  Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios;  porque no se sujetan a la ley de Dios,  ni tampoco pueden;
Rom 8:8  y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

PLEITOS

«pleitear, contender, litigar, acusar». El termino, que se encuentra tanto en hebreo bíblico como moderno, aparece unas 70 veces en su modalidad verbal.

Primera pleito biblico

Gen 4:8  Y dijo Caín a su hermano Abel:  Salgamos al campo.  Y aconteció que estando ellos en el campo,  Caín se levantó contra su hermano Abel,  y lo mató.

Debemos evitar los pleitos

Pro 25:8  No entres apresuradamente en pleito,
No sea que no sepas qué hacer al fin,
Después que tu prójimo te haya avergonzado.

CELOS

La palabra griega «zelos» viene de una raíz que significa «estar caliente, entrar en ebullición»; traduce bien la palabra hebrea «Quin-ah», cuya raíz designa el rojo que sale al rostro de un hombre apasionado.

CELO DE MARIA Y AARON CONTRA MOISES

Num 12:1  María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado;  porque él había tomado mujer cusita.
Num 12:2  Y dijeron:  ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová?  ¿No ha hablado también por nosotros?  Y lo oyó Jehová.
Num 12:3  Y aquel varón Moisés era muy manso,  más que todos los hombres que había sobre la tierra.
Num 12:4  Luego dijo Jehová a Moisés,  a Aarón y a María:  Salid vosotros tres al tabernáculo de reunión.  Y salieron ellos tres.
Num 12:5  Entonces Jehová descendió en la columna de la nube,  y se puso a la puerta del tabernáculo,  y llamó a Aarón y a María;  y salieron ambos.
Num 12:6  Y él les dijo:  Oíd ahora mis palabras.  Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová,  le apareceré en visión,  en sueños hablaré con él.
Num 12:7  No así a mi siervo Moisés,  que es fiel en toda mi casa.
Num 12:8  Cara a cara hablaré con él,  y claramente,  y no por figuras;  y verá la apariencia de Jehová.  ¿Por qué,  pues,  no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés?
Num 12:9  Entonces la ira de Jehová se encendió contra ellos;  y se fue.

CELOS DE SAUL CONTRA DAVID

Sa 18:7  Y cantaban las mujeres que danzaban,  y decían:
Saúl hirió a sus miles,
Y David a sus diez miles.
1Sa 18:8  Y se enojó Saúl en gran manera,  y le desagradó este dicho,  y dijo:  A David dieron diez miles,  y a mí miles;  no le falta más que el reino.
1Sa 18:9  Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David.

CELO SANTO

Si Dios es celoso, es que es santo y no puede tolerar que se atente contra su honor, ni que se desvíe de Sí a aquellos que Él ama. Dios tiene diferentes medios para suscitar en Israel un celo a la imagen del suyo; por ejemplo, excita los celos de su pueblo otorgando su favor a las naciones (Deu_32:21). Ordinariamente comunica su propio ardor a tal o cual elegido. Finees, hijo de Eleazar, está así «poseído de los mismos celos que yo», dice el Señor, aplacado por tales celos (Num_25:11); el profeta Elías, a pesar de lo único de su caso, se siente abrasado por el celo divino (1Ki_19:14); los Salmos, finalmente, pueden proclamar: «El celo de tu casa me devora» (Psa_69:10; 119:139).

 Los seguidores de Cristo van a verse expuestos con frecuencia a los ataques del celo de los enemigos que quieren exterminarlos (Act_5:17; 13:45; 17:5); los mismos celos auténticamente religiosos, pero poco iluminados (Rom_10:2), animaban a Saulo cuando perseguía a la Iglesia de Dios (Phi_3:6; Gá. 1:14; Act_22:3).

Los cristianos no pueden dejarse contaminar por este celo, pero su espíritu puede sobrevivir en algunos «partidarios celosos de la ley» (Act_21:20). Cristo, sin embargo, no tenía nada del partido de los zelotes. Se niega a justificar la rebelión contra el César (Mat_22:15-21); cuenta, sí, entre sus discípulos a Simón el Zelote (Mar_3:18; Luk_6:15), pero condena las reacciones de los «hijos del trueno» (Mar_3:17; Luk_9:54), aun aceptando que se profesen prontos al martirio (Mat_20:22). Finalmente, en la ocasión de su arresto se niega a resistir con las armas en la mano (Mat_26:51ss), pues no tiene nada de «bandido», es decir, de «jefes de pandilla» (Mat_26:55). Si Jesús rechaza todo espíritu zelote, conserva su pasión para con el reino de los cielos que «sufre violencia» (Mat_11:12) y exige el renunciarlo todo, incluso la vida (Mat_16:24ss). Los seguidores de Cristo ven en la expulsión de los vendedores del Templo el gesto justo, al que el celo por la casa de Su Padre ha de conducir a la muerte (Joh_2:17). Hay, en efecto, un celo cristiano, el que muestra Pablo para con las iglesias que él ha fundado, como amigo del esposo (2Co_11:2).

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